Los trastornos de sueño son más comunes de lo que pensamos - Ingenieria hospitalaria

Los trastornos de sueño son más comunes de lo que pensamos

trastorno-sueno-apnea-insomnio-parasomnia-narcolepsia-medicina-iingenieria-hospitalaria-equipos-medicosA ciencia cierta caer en los brazos del dios griego Morfeo no parece una tarea tan fácil. Al menos el 59% de la población colombiana y el 50% de la mundial comparten esta apreciación. Los trastornos del sueño parecen, por tanto, más comunes de lo que imaginamos y el insomnio, la apnea y el ronquido, el Síndrome de las Piernas Inquietas, las parasomnias y la narcolepsia se ubican entre los primeros fantasmas que afectan un buen dormir. Hay alrededor de 100 con diversas características.

“El sueño es una necesidad fisiológica, el cerebro tiene la necesidad de retirarse de los estímulos, entre otros, del ruido y de la luz, con el propósito de restaurar procesos durante las distintas fases y consolidar la memoria y la información recibida en el día”, indica el doctor en neurociencias y profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, Luis Guillermo Duque.

Valdría la pena desempolvar el concepto del buen descanso, en su sentido mayor, y pensar en apartar de la cama el computador, la comida, las largas horas de televisión y las tareas del trabajo o el estudio. Adoptar una higiene del sueño es clave, así como consultar a tiempo a un especialista cuando el insomnio le está causando angustia, le hace a vivir extenuantes jornadas en el día, o se siente irritado y tiene malas relaciones interpersonales. Un experto puede ayudar a solucionar desde la raíz este problema con tratamientos que pueden integrar medicamentos, medicina alternativa y algunos procesos terapéuticos. Esto lo determina el tipo de caso.

Individuos obesos, con problemas respiratorios, tendencias depresivas, trabajadores con horarios nocturnos son más vulnerables a padecer los trastornos del sueño. Sin embargo, es probable que cualquier persona los sufra sin que esto signifique que deba acudir a un especialista ni afecte directamente su rutina.

Bernardo Uribe García, neurólogo clínico, asegura que “dormir no es la interrupción de la vitalidad durante las horas de la noche, sino la recarga de energía”. Por esto, es concluyente al afirmar que los trastornos del sueño no afectan solo el dormir, sino la vitalidad del día. Experimentar fatiga, problemas de concentración, pobre rendimiento laboral y humor depresivo son los denominadores comunes en quienes no tienen un sueño de calidad.

Las alteraciones de sueño más conocidas en la sociedad son:

Insomnio: Puede ser causado por condiciones médicas o psiquiátricas y a menudo es secundario a hábitos del sueño inadecuados. Los síntomas que lo caracterizan son la dificultad para quedarse dormido tras media hora o más de estar intentándolo; sueño que se interrumpe fácilmente a lo largo de la noche o en la madrugada, para no volver a conciliarlo. La mitad de los insomnes tiene una enfermedad psiquiátrica asociada: depresión, ansiedad, obsesión, o algún componente emocional que les impide dormir.

Apnea: Obstructiva del Sueño (AOS). Se da cuando los músculos superiores de la garganta se relajan demasiado mientras se está durmiendo, lo que restringe el paso de oxigeno. Esto produce un despertar y una interrupción del ciclo del sueño, lo que hace que la persona se despierte frecuentemente. Los afectados no se acuerdan, generalmente, de estos episodios. Los síntomas son ahogos, ronquidos fuertes y frecuentes. Las personas más vulnerables son quienes tienen obesidad, con riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Síndrome de Piernas Inquietas (SPI): Se caracteriza por el movimiento frecuente de las extremidades al momento de estar dormido. Ocasiona que la persona se despierte, se pare de la cama para relajarse, por lo tanto, tiene dificultad para conciliar el sueño. Las señales de este síndrome son la dificultad para quedarse dormido debido a la sensación de inquietud, movimiento sin control de las piernas. Mujeres embarazadas, personas con trastornos alimenticios, con insuficiencia renal, diabetes y anemia son en quienes se presenta con mayor frecuencia.

Parasomnias: Comportamientos anormales o no usuales durante el sueño, incluyen el sonambulismo (caminar dormido), la somniloquia (hablar dormido), el bruxismo (desgaste de los dientes), mioclonías del sueño (no hay control muscular), sexomnia (tener relaciones sexuales mientras se duerme), pesadillas (terrores nocturnos), entre otros. Estros trastornos predominan antes de los 18 años.

Narcolepsia: Es la somnolencia extrema durante el día. Se presenta con parálisis del sueño y alucinaciones, en algunos casos. Aunque normalmente es un trastorno heredado, puede presentarlo cualquier persona, indiferente de la edad.

La Asociación Colombiana de Medicina del Sueño (Acmes), ofrece las siguientes pautas para vincular la higiene del sueño en el día a día: acostarse y levantarse preferiblemente a la misma hora; descansar en un cuarto oscuro, cómodo y silencioso, evitando los equipos electrónicos, esto incluye el celular; no acostarse con hambre ni muy lleno; si se realiza ejercicio, ir a la cama al menos dos horas después de hacer la rutina; evitar las bebidas oscuras: el café, el té, el chocolate y los energizantes; si no se logra conciliar el sueño después de acostarse, pararse de la cama y relajarse.

Tenga en cuenta que el buen sueño se da por fases y cada una tiene funciones específicas, relacionadas con la salud.

El sueño NO MOR, o sin Movimientos Oculares Rápidos, tiene tres etapas, en las que progresivamente se profundiza el sueño. Desciende el tono muscular hasta relajarse por completo, disminuyen el ritmo cardiaco y respiratorio. Comúnmente dura entre 90 minutos a 1 hora 15 minutos y predomina en los niños, en procesos de aprendizaje y crecimiento.

El sueño MOR, o Movimientos Oculares Rápidos, llega en la tercera etapa de la primera fase, es decir, a los 90 minutos de estar dormido. Hay reparación cerebral, reorganización neuronal, consolidación de la memoria y el aprendizaje. Su duración es de 20 a 30 minutos. Esta etapa aumenta en los días de mucho desgaste físico e intensos.

Las dos fases se alternan durante la noche. Lo ideal es que se presenten entre 3 a 5 ciclos, de ahí que sea necesario dormir entre 6 y 10 horas.

Fuente: elcolombiano.com

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